viernes, 6 de abril de 2012

RETRATO DE UN ATARDECER

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    Desde la terraza observa embelesada el paisaje de otro atardecer lleno de matices en el pueblecito costero donde disfruta placidamente del otoño de su vida. Quisiera ralentizar en tiempo, que su  otoño sea largo, muy largo, antes que lleguen la primeras ventiscas que preceden a las duras heladas del invierno.
A nadie le extraña ya su idilio con el mar, que  siempre pregonó a los cuatro vientos. Hoy cumple por fin aquella vieja promesa de jubilarse a sus orillas, al abrigo de las montañas.
El mar, su amado mar, lucía esta tarde singularmente bello, salpicado de pequeñas barquichuelas, estas, parecían bordar de colores su falda marinera meciéndose al arrullo de sus mansas aguas. Las gaviotas, gritaban alborotadas lanzándose al festín que ofrecían los peces atrapados en las redes que los pescadores recogían al terminar la jornada. El sol derramó entonces una estela de oro sobre el mar y trazando un camino, se perdió en el horizonte; desde allí se despidió con un autentico festival de colores.
Una mariposa monarca pérdida distrajo su atención al posarse en la barandilla de la terraza extendiendo sus alas; Pancho –su gato- pareció salir de un largo letargo, estiró las patas con su pereza habitual  y haciendo honor a su nombre, se acercó con andar indolente a echar un vistazo a la intrusa, la observó unos instantes con indiferencia, luego, dándole  la espalda, regresó lentamente a su lugar de descanso; allí tumbado panza arriba, esperó que el sol le acariciara con sus últimos rayos. Mientras, poco a poco, la tarde se iba vistiendo de noche.
     Sobre la mesa, un cuaderno de notas, el bolígrafo y la máquina fotográfica, se sienten olvidados, pero ellos ya conocen su vieja pasión por el mar y sus atardeceres

2 comentarios:

  1. Un bello atardecer, lleno de paz. Disfrútalo!

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  2. Un pasaje, un hombre, la vida.. me gusta como has querido inmortaliar la escena
    un abrazo

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