lunes, 11 de junio de 2012

EL MIRLO BLANCO



                     





                                                      
A pesar de su aparente fragilidad e insignificancia, Lope  se consideraba así mismo “un hombre de  peso”. Cualquiera que conociera sus múltiples facetas y lo complejo de su carácter, lo definiría como un ser atípico, hiperactivo y polifacético; otros simplemente lo tacharían de chiflado; devoraba las lecturas con tanta avidez (obras maestras de la literatura, ciencia, política etc.) que su cerebro andaba desmadrado; era un auténtico enamorado de las palabras y como todo enamorado, vivía obsesionado por ellas; se batía en duelo ante cualquier aparente ultraje de las mismas; eran las protagonistas de muchas de sus acaloradas discusiones, aunque en honor a la verdad, había que reconocer que rebatir era una constante en su vida. Lope nunca salía de su casa sin su sombra, con ella tenía grandes debates filosóficos; de regreso al hogar la sombra se retiraba a descansar pues sus  elucubraciones la dejaban exhausta, él, sin embargo, se sentía pletórico y se enzarzaba  dialécticamente en un cara a cara con el hombre del espejo que, según decía, le desafiaba constantemente con la mirada.
Otra  de sus excentricidades consistía en ir de excursión, cámara en mano, por el cementerio, le fascinaba fotografiar las peculiaridades de algunos epitafios. El sonido del viento arrullando los cipreses le proporcionaba sosiego; había establecido un vinculo con un magnifico ejemplar de mirlo albino que cada día al atardecer escogía   la tumba de la adolescente Julieta y, posado sobre ella, ofrecía un recital aflautado cuya  riqueza de repertorio,  variaciones melódicas y  capacidad de improvisación lo dejaban extasiado; bajo el hechizo de esas tardes primaverales encontró la forma de entablar un juego con sus amadas palabras hilvanando sonetos.
 A pesar de sus excentricidades, a Lope le gustaba alardear de ser: "un hombre normal que se visten por los pies" ...Aunque en la noches de luna llena  no pudiera  evitar travestirse.